27 Julio 2008...2:03 PM

Líbranos del mal

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Desde los inicios de la religión cristiana los sacerdotes y sirvientes de Dios contraían matrimonio y tenían descendencia. No fue hasta el siglo IV, después de Cristo, que la institución eclesiástica obligó a todos sus miembros a sumirse en el estado de celibato. Como cualquier nueva regulación, ésta debió ser justificada a través de una argumentación, no solamente lógica sino también lícita. Para ello la Iglesia se remonta a las Sagradas Escrituras y explica que Jesucristo y que San Pablo no se casaron, que fueron célibes. Pero en ningún caso existen pruebas de que Jesús no se casara, simplemente no aparecen referencias en la Biblia, sobre este asunto, ni se afirma ni se niega. San Pablo, sin embargo, sí que reconoce su soltería, pero ¿no existen muchas otras opciones lícitas en el Texto? No deberíamos tomar esta opción como ejemplar, muchos otros fieles de Cristo hubieron contraído matrimonio sin fraguar así, las expectativas del Maestro. Aunque una cosa es evidente: no cabe mejor razón que la tradición de un texto Sagrado, el Texto que da autoridad y legitimidad a la religión católica, así como a todas las demás.Pero razonemos: quienes tenían descendencia legaban su patrimonio a sus hijos, como es lógico. La institución eclesial debía conservar su patrimonio y aumentarlo. Encontraron la fórmula espiritual ante la que nadie pudiera discutir: evítense distracciones mundanas, si aman al Altísimo, entréguense a Él en su totalidad, y sálvense en el Reino de los Cielos. A partir de entonces los miembros de la Iglesia serán célibes por el Amor de Dios, se le prometerá amor infinito y su patrimonio se destinará al cuidado y conservación de la Casa del Señor.

Llegados a este punto me gustaría relatarles una historia de tantas que configuran la perversa realidad de la Iglesia. Es esta:

http://www.youtube.com/watch?v=YRP1b_sCz2A

Deliver us from evil (Líbranos del mal) es un documental que cuenta la historia del Padre Oliver O’Grady, el más célebre pedófilo en la historia de la Iglesia Católica moderna.

Oliver O’Grady era delicado, cortés y tierno con los niños. Los feligreses de sus parroquias le invitaban a comer y a dormir en sus casas convencidos de que tener un sacerdote en casa era una bendición de Dios. Por las mañanas se le veía rezar sus oraciones como buen sirviente del Señor, por las noches, cuando toda la familia yacía plácida por tener en casa a un enviado de Dios, O’Grady entraba en las habitaciones de los niños y abusaba de ellos. O’Grady estaba en el colegio, en la parroquia y en sus casas, tenía el control absoluto y trasladaba, con su presencia, la figura del Supremo a la realidad de sus feligreses.

Cuando surgían acusaciones por abusos sexuales se sobornaba económicamente a las familias para que callaran y se les prometía que O’Grady no volvería a tener contacto con niños. Por el contrario, el sacerdote era trasladado de una parroquia a otra, mintiendo a los parroquianos y a la justicia local. Se le mandaba a zonas rurales, inaccesibles, donde nadie podría controlar las vomitivas acciones de O’Grady. Mientas, él seguía abusando sexualmente de los niños que tenía a su alcance. El cura de aspecto tierno y bondadoso violó y sodomizó, durante 20 años (de 1973 a 1993), a cientos de niños y niñas, a un bebé de nueve meses, y a algunas de sus madres, incluyendo a una madre embarazada.

Pese a los tempranos indicios y quejas de varias parroquias, la Iglesia, mediante un sofisticado mecanismo protector, decidió esquivar responsabilidades y desviar la crítica. Sin embargo, documentos internos de la Iglesia demuestran que desde 1973, O’Grady violó y sodomizó con pleno conocimiento de ello por parte de sus superiores en la Iglesia Católia.

Tras veinte años como pedófilo, el 1993 O’Grady fue condenado a 14 años de prisión, aunque su encarcelamiento duró apenas 7 años. Tras cumplir la pena fue deportado a Dublín (Irlanda) donde, actualmente, pasea tranquilo por las calles y se detiene a mirar a los niños que juegan en los parques y en los patios de los colegios.

En el filme documental, O’Grady reconoce sus hechos y habla de ellos como si se trataran de uno de esos errores que puede cometer cualquiera. En la entrevista O’Grady dice con sonrisa cándida:

“Si me preguntan si me excitan los hombres… No, no me excitan;
Si me preguntan si me excitan las mujeres, diré que tampoco;
Ahora, si me preguntan si me excitan los niños… Hum… Sí;
¿Los niños en bañador? Sí… Claro.
¿Un niño desnudo? Sí, me excita mucho”
 Desde Dublín el sacerdote manda cartas manuscritas a quienes fueron sus víctimas y en ellas les ofrece la posibilidad de encontrarse con él para que se desahoguen. Es decir, que esos niños, que ahora tienen entre 30 y 40 años, deberían estarle agradecidos porque el “buen” sacerdote les ofrece la posibilidad de recriminarle todo el daño que les hizo.

En Líbranos del mal se nos muestra las grabaciones inéditas de las declaraciones judiciales de O’Grady y de sus superiores eclesiásticos.

Roger Mahony, obispo de Stockton (California) trasladó a O’Grady de parroquia en parroquia cada vez que aparecían quejas y denuncias de abusos a menores. Mahony quiso ocultar y olvidar todos los pecados que cometió O’Grady. ¿La razón? Su expediente hubiera sido, también, salpicado por el escándalo y no hubiera podido ascender a arzobispo, ni a cardenal de Los Ángeles (que es el cargo que ocupa hoy en día).

O’Grady, recibe, actualmente, una pensión gracias al fondo contratado por sus superiores eclesiásticos. El documental nos ofrece una lectura entre líneas sobre éste beneficio: que ésta sea la pensión de agradecimiento a O’Grady por no haber declarado en contra de Mahony y haberle permitido así, alcanzar el cargo de cardenal.

Tanto O’Grady como sus superiores explican los abusos a niños como la “lógica curiosidad sexual”.

Hace un par de años, Mahony cerró un acuerdo extrajudicial con 45 víctimas de abusos sexuales a las que su diócesis pagará un total de 60 millones de dólares para que olviden esa parte de su pasado y no emprendan acciones legales.

“Bajo la administración de Mahony, la Archidiócesis de Los Ángeles se gasta dos millones de dólares al mes para cubrir las minutas de los más prestigiosos abogados para que éstos impidan la publicación de información incriminatoria. Se trata de millones de dólares invertidos en su protección en lugar de hacerlo para el bienestar de sus víctimas. Queda claro dónde están las prioridades” dice Berg.

Las glorias de la Iglesia

Existen estadísticas que elevan a 100.000 el número de víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes católicos sólo en Estados Unidos.

550 sacerdotes, bajo la jurisdicción de las Autoridades Eclesiásticas habían abusado sexualmente de niños sin ser castigados.

Otro dato probado es que 8 de cada 10 personas que han sufrido abusos nunca lo reconocerán ni lo denunciarán.La Iglesia niega las víctimas de los abusos y las margina más si cabe. Dos de las víctimas que aparecen en el documental acudieron al Vaticano para entregarle al Papa Benedicto XVI una carta sobre lo que les ocurrió durante su infancia, no solo no pudieron entregarle la carta sino que además se les negó el paso al recinto.2- Todos los sacerdotes que cometen pecados quedan absueltos de culpa una vez se han confesado.

3- Los confesores no pueden explicar las confesiones, por lo tanto, deben silenciar lo que saben, evitando que delincuentes como O’Grady sean descubiertos.

EN CONCLUSIÓN

Eel asunto va más allá del error de muchos, la responsabilidad alcanza la Cúpula del Vaticano y de toda la institución, al omitir información para evitar quedar salpicados. El Vaticano oculta y niega los casos de abusos sexuales a través de una sólida maquinaria de autoprotección diseñada para el ocultamiento y entorpecer la acción de la justicia.

Sepan también que, John Manly, el abogado que llevó el caso de las víctimas de O’Grady fue sacerdote y fue destituido dos veces por destapar el escándalo.

Manly dice: “La primera vez que Cristo se enfadó fue cuando entró en una iglesia”. Él rechaza la jerarquía eclesiástica, recuerda que la Iglesia no era, para Jesucristo, la institución en la que hay que “callar, escuchar y abrir la cartera”. La Iglesia es de todos, el diálogo con Dios no debe tener intermediarios y el camino de la fe es la acción del Bien.

¿Cabe, pues, seguir dando apoyo moral y económico a una institución que desde su cúpula ofrece protección a criminales de ésta talla?

EL CARDENAL RATZINGER, el actual Papa, FUE QUIEN MODIFICÓ LA DOCTRINA CANÓNICA PARA ENTORPECER CUALQUIER INVESTIGACIÓN SOBRE SACERDOTES ACUSADOS DE ABUSOS.

FUE RATZINGER TAMBIÉN, QUIEN TRAS CONVERTIRSE EN PAPA, PIDIÓ AL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS, GEORGE W. BUSH INMUNIDAD LEGAL FRENTE A UNA DEMANDA EN TEJAS QUE LE ACUSA DE CONSPIRAR PARA OCULTAR DELITOS DE ABUSOS A MENORES. A pesar de que como jefe del Estado Pontificio ya tiene inmunidad legal de forma automática. Pero querían estar seguros.

Existen estudios que afirman que no existe ningún tipo de vínculo entre homosexualidad y pedofilia. Muchos violadores abusan de ambos sexos, pero la Iglesia recurre a la propaganda anti-gay para generar un chivo expiatorio.

Líbranos del mal nos muestra, además, por qué y cómo la Iglesia hace omisión de los casos de abusos sexuales:

1- Los sacerdotes son enviados de Dios, y su propia representación en carne y hueso. A través de los sacerdotes se canaliza la voluntad de Dios, por lo tanto, (así es como se insinúa en el documental), los abusos sexuales quedan justificados por la voluntad del Señor.




4 comentarios

  • Genial artículo: provocador y duro pero basado en un hecho real.
    A pesar de eso, pienso que el tema que se trata nos afecta tan en el fondo de nuestra consciencia como seres humanos que nos hace ser radicales en exceso. Me explico: la iglesia es un órgano que agrupa a cientos de miles de personas en su clero. El porcentaje de pedófilos debe ser ínfimo aunque seguramente superior al de cualquier otro colectivo. Estamos de acuerdo en que el único porcentaje que se puede aceptar en estos temas es 0. Ahora bien, ¿eso nos obliga a renegar de toda la iglesia?
    Seguramente quien responda afirmativamente, tal como se hace en el artículo, se basa en la aquiescencia o, peor aún, en el encubrimiento de toda la organización. Pero aquí deberíamos discernir entre los motivos que llevan a un pederasta a actuar y los que llevan a un político a evitar hacer un escándalo de ello. Los primeros no son ni propios de cualquier ser que se considere humano, los segundos son la codicia, la avaricia, el afán de poder… Y aunque estos también pueden ser detestables, como en este caso, distan mucho los unos de los otros. No trato de decir que los encubridores puedan eludir su responsabilidad pero sí que el juicio moral que hacemos sobre ellos se debe basar realmente en sus actos y motivaciones.
    La iglesia, hoy día, es también una organización donde se agrupan muchas personas que el único objetivo que tienen en su vida es la ayuda al desfavorecido. Y yo, así como así, no dejaría escapar a estas personas, por mucho que crea que los sentimientos que les llevan a dedicar su vida al prójmo sean completamente absurdos.
    En la iglesia hay muchas cosas buenas y malas. Generalizar es siempre peligroso y más aún cuando nos lleva a hacerlo un sentimiento de repugnancia tan profundo como el que nos aflora ante estos casos. Por eso en estos casos tan extremos conviene pararse a reflexionar y enjuiciar moralmente a todos los que se merecen, pero a cada uno por sus actos y sin salpicar a otros, por mucho que vistan igualmente hábitos.

  • No, si al final tendrán razón con la campaña esa del lince.

    Te invito a leer mi artículo y te aseguro que al final estarás de acuerdo en que en Irlanda los linces están más protegidos que algunos niños.

    http://www.terceraopinion.net/2009/05/24/tenian-razon-con-lo-del-lince/

    Un saludo.

    • Atome Méthapysique

      :-) Gracias por tu comentario! Una, a veces, teme publicar ciertas opiniones (aún fundamentadas) por las posibles represalias que puedan surgir de aquellos que justo tiene una opinión opuesta. Eso me temía con tus palabras: gracias por pasarme el link a tu post: me parece genial que usemos Internet para difundir información y opinión, sobre todo cuando se trata de temas tan duros y peliagudos como este.

      Y ya que estamos, y que forma parte de la actualidad, déjame/dejadme apuntar algo sobre el aborto: personalmente, considero que el aborto no es la solución, creo que la ésta se encuentra en un determinado discurso “socio-político” que haga consciente a la población de la necesidad de una educación basada en la responsabilidad y en los valores, no los religiosos, pero aquellos valores de carácter universal e interreligioso/intercultural. Como este discurso (que debe ser ARGUMENTADO, NO ORDENADO) en pro de dichas responsabilidades

    • Atome Méthapysique

      :-) Gracias por tu comentario! Una, a veces, teme publicar ciertas opiniones (aún fundamentadas) por las posibles represalias que puedan surgir de aquellos que justo tiene una opinión opuesta. Eso me temía con tus palabras: gracias por pasarme el link a tu post: me parece genial que usemos Internet para difundir información y opinión, sobre todo cuando se trata de temas tan duros y peliagudos como este.

      Y ya que estamos, y que forma parte de la actualidad, déjame/dejadme apuntar algo sobre el aborto: personalmente, considero que el aborto no es la solución, creo que ésta se encuentra en un determinado discurso “socio-político” que haga consciente a la población de la necesidad de una educación basada en la responsabilidad y en los valores, no los religiosos, pero aquellos valores de carácter universal e interreligioso/intercultural. Como este discurso (que debe ser ARGUMENTADO, NO ORDENADO), en pro de dichas responsabilidades, no se pronuncia ni por parte de las autoridades políticas, ni tampoco de las RELIGIOSAS (porque las prohibiciones por órdenes de dios, han dejado de ser legítimas y poco creíbles), el aborto debe estar permitido. De modo contrario, lo único que vamos a permitir es que surja un sociedad desequilibrada social/moral/ y económicamente.

      Un saludo!
      Atome


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